Estoy profundamente agradecida por respirar. Llega un punto en la vida en el que inhalar y exhalar es ya bastante. Heme ahí. Cierro los ojos y digo: “Si puedo respirar es suficiente”.
Por momentos no sé si estoy en el paraíso o en una película de terror. Sensaciones polares me visitan y ante ellas sólo me queda observarlas con el espíritu. Está viniendo un nuevo orden; y con él, un renacimiento.
La cuarentena nos invita a volver a lo simple. Nos damos cuenta que no necesitamos mucho para vivir. No es necesario salir a un restaurante, cocinar en casa es también delicioso. Empezamos a reconocer que lo más importante es compartir, vibrar en amor con uno mismo y con otros. El tesoro más valioso: nuestros vínculos. Hoy llamé a mis abuelas y a Gilda (mi profesora de piano, que es “mi tercera abuela”) y se me quebró la voz. Después de esto cada abrazo se volverá más valioso porque sabemos que ni eso podemos dar por sentado.
Son las crisis grandes oportunidades para descubrir quiénes somos. Bien lo dijo Einstein: “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura”. En la crisis despiertan zonas de ti antes desconocidas. Una versión más evolucionada de tu ser viene a rescatarte. A veces tenemos que llegar ahí, al hoyo, para entregarnos a la vida con humildad. “No sabes qué tan fuerte eres hasta que ser fuerte es tu única opción”.
Mi ser artista surgió de ahí. Ante la muerte, me rendí. No me quedó otra que admitir la existencia de un poder superior y con honestidad preguntar: ¿Quién soy y para qué he nacido? Y así, desperté. Me conecté con la fuerza de nuestro espíritu, el poder de las artes; y en ello, mi misión de vida.
Desde entonces honro las crisis, ellas son necesarias para la evolución. Lo que está ocurriendo hoy es una oportunidad para que expandamos nuestra consciencia. El reto está en rendirnos y entregarnos a ese “poder superior” que finalmente está en nuestro interior. Es esa luz la brújula que nos guiará hacia nuestro propio ser y el lugar al que realmente pertenecemos.
Confiemos. Es nuestra oportunidad para renacer.