Cierro los ojos y veo mis cuadros, todos. La reina de orquídeas; el reparador de relojes; Indonesia; restos de Camboya I y II; Tailandia; la Sra. de corazones; Sukma Sukmawati; La Sra. del pelo rosado; las mujeres de Camboya; el monje; Maida; la violinista; la Srta. Pink Blonde; Anne Armande; Auguste Pellerin; encuentros que me siguen transformando; la desnuda de París; el gran viaje de Marita; el hombre del tuc tuc de Phnom Penh; la dama verde; el hada del bosque; mujer medicina y las manos invisibles; el sacerdote místico; la mujer árbol; mi maestra interna; mujer medicina; el círculo; la abuela sabia; los elefantes de caminos pausados; Brigitte en todas sus versiones; Sáenz Peña; Santa Rosa de Lima; Louise; mis ancestras; París; Lima, Alejandra; mi madre; mi padre; el barranco; mi reflejo; tu reflejo; el mar; la flor; el atardecer; Endrina; Maria José, Tana, Carolina, Claudia, Alexia, Talía, Mariana, Lorena.
Cada dibujo, lienzo, acuarela, color, cada trazo ha significado un encuentro profundo con el otro y por ende, conmigo. El arte ha desdibujado mi piel expandiéndome, haciéndome entender que el otro también soy yo. Soy barranco, mar, flor, luna y sol. Soy nada y soy todo. Soy luz y amor. Soy polvo de estrellas, soy hija del creador. Soy creadora, ninfa, poeta, maga, medusa, pez, lago, iguana, sonido de un tambor. Soy mis sueños. El arte está en todo lo que hago o mejor dicho, en todo lo que me hace a mí. En cómo respiro, en cómo sirvo el té, en cómo trato a un otro, en cómo me miro a misma, en cómo saludo a mi madre y en cómo riego una flor. Pintar es respirar, respirar es pintar. Es una filosofía, un modo de ser y de estar.
Cierro los ojos y veo mis cuadros porque ellos me han hecho quién soy. Son portales de historias, lágrimas de emoción, mi espíritu que en esos trazos se transformó. Los recuerdo con tanto amor. Honro su existencia y que me hayan escogido a mí para nacer. Son ellos grandes maestros que me esculpen. Gracias arte. Seré siempre tu servidora. Cada obra habita en mi interior. Me desprendo de ellas y las entrego. Porque no son mías, son nuestras. Gracias a todos los hogares que las reciben con amor. Ahí donde están, mi alma va con ellas. Ahí donde están colgadas, está mi corazón.