Los primeros 50 días de cuarentena la pasé con mis tíos Paloma y Antonio, y mis primos, que son como mis hermanos. Éramos un batallón: 10 personas conviviendo en la misma casa. Volvimos a habitar aquel lugar plagado de tantos recuerdos. Una playa que nos ha visto crecer. Eternos veranos de insolación, atrapar lagartijas en el malecón, enterrar malaguas, depilación con arena, perseguir gaviotas, caminatas hasta la roca, paseos en bicicleta, heridas monstruosas en las rodillas, metidas a la poza, conchitas pintadas, venta de conchitas pintadas. Vida en comunidad con mis primos, primas, tíos, tías y abuelos. Volvimos a aquel lugar que para mí y mi familia es muy especial. Siendo mi hermana y yo “adoptadas” por mis tíos sentí que teníamos 13 años de nuevo y fue lindo. Compartíamos cuarto, como cuando éramos chicas. Volví a la adolescencia por un rato. Mi tía Paloma – alias Maria Antonieta o “la reina del matamoscas”- se convirtió en “corona mamá”; y mi tío Antonio – alias “Bam Bam”- en “corona papá”. “Corona mamá” hacía cada semana una lista con el menú y nos rotábamos la cocinada, a cada uno le tocaba un día en especial. Mi mayor creación fue el puré de camote y la torta de chocolate de mi mamá, esa, de la que he hablado ya. Los jueves hacíamos parrilla y nos poníamos a bailar. Juegos de mesa. Ir a la bodega era el mejor plan. Deporte todos los días. Comer, comer, comer, me subí unos kilos de más. De pensar que estaría ahí tan solo dos semanas, con cada alargada de la cuarentena, acabé quedándome 2 meses en total. Pasé mi cumpleaños allá. Hicimos nuevos increíbles amigos, nuestros vecinos, que se fueron ahí también a refugiar. Agradezco enormemente haber tenido la posibilidad de meterme todos los días al mar. He sido bendecida con mi familia y agradezco a mis tíos el haberme regalado estos días tan llenos de amor y hermandad. Esta pintura nació en medio de esta linda convivencia, una tarde en la que todos nos pusimos a pintar. Fue lindo, y con estas palabras les agradezco por todo lo vivido a todos ellos y a la vida una vez más. Todo es un regalo. Gracias querida corona familia ¡Esta experiencia jamás la voy a olvidar! Estoy agradecida al arte por haber hecho posible este momento capturar. Siempre que la veamos a este tiempo podremos viajar.