Una parte de mí siente el APOCALIPSIS: no hay clases en los colegios, están cancelando todos los eventos, sólo se permiten reuniones pequeñas de individuos no afectados por ningún síntoma del corona virus, no podemos saludarnos los unos a los otros afectuosamente. El estornudo es ahora una señal de muerte. El miedo está presente, tanto que se ha acabado el papel higiénico. Ante la incertidumbre uno recurre a “un lugar seguro” y me sorprende que el papel higiénico lo sea para muchos. “No sé cuándo volverá la calma, pero por lo menos tengo con que limpiarme el $”@%^#…” se imprimió en el inconsciente colectivo mundial. Es válido, quién soy yo para cuestionarlo.
Ante el miedo a lo desconocido no conviene entrar en pánico sino informarse, y tomar precauciones para no infectarnos de este virus o ser transmisores del mismo.
Si bien siento muchísimo la llegada del “COVID-19”, las muertes que está causando y las personas que está infectando, por otro lado está trayendo algo positivo para este planeta: una PAUSA. El universo finalmente escuchó a Mafalda, que gritaba desconsolada: “¡¡¡Paren el mundo que me quiero bajar!!!”
Vivimos en un sistema solar, en el que se espera que todos estemos “brillando en acción” todo el tiempo. El virus trae ahora a la luna, la dimensión de lo desconocido, la enfermedad y la muerte, parte del ser humano de la que pocos quieren hablar. Mi ser artista viene de ahí, del mundo invisible que somos, el que me motiva a estas líneas escribir. Si bien las consecuencias de esta pandemia son tristes y mortales, son también un llamado a la CONSCIENCIA, a que reflexionemos sobre nuestras acciones, quiénes somos y a dónde vamos como individuos y sociedad.
El planeta está enfermo hace mucho tiempo. Hay pobreza, enfermedades mentales, gente que vive en la calle, niños mueren de frío y de hambre, el mar está lleno de basura y de plástico. Hay sufrimiento por doquier. Si no lo vemos es porque no nos hemos detenido a observar y sentir.
Así como se han tomado medidas importantes para protegernos de este virus, lo mismo debe hacerse para contrarrestar el cambio climático, los daños al planeta y los que nos hacemos entre seres humanos. Reducir el plástico. Ser conscientes que la pobreza no la inventó “Dios” sino nosotros mismos. Aquí en la tierra hay comida de sobra para todos.
“Somos seres políticos”- decía Sartre – “Cada decisión que uno toma es una propuesta para toda la humanidad.”
Despertemos del virus. Mi más grande deseo en esta PAUSA es que reflexionemos y vayamos a buscar ese papel higiénico dentro de nosotros mismos, para así encontrarnos con nuestra humanidad.