Homenaje a mi mamama Chabuca

Un día como hoy, hace 86 años, nació la madre de mi madre, mi abuela Isabel, más conocida como Chabuca. Cuando cierro los ojos y pienso en ella, la primera imagen que viene a mí es la de una niña. Lleva un vestido blanco, una media cola decorada con un lazo y sus rizos color caoba. Hay una escalera. Está en una casa muy grande, donde corre y juega. A lo lejos se escucha una melodía de piano. Mi abuela creció en Arequipa, como la hija menor de una familia muy grande, eran en total 13 hermanos.
Mi abuela Chabuca tiene una risa contagiosa y un carácter fuerte. Es poeta, le encanta escribir. Recita poemas. Quizás no lo sabe pero yo siento que ella me dio mucha de mi pluma y mi pincel. Es profunda, muy profunda. Es sencilla y en ello, muy noble. Cocina el mejor arroz blanco del planeta tierra y las mejores ensaladas en Navidad. Ella es baile, es poema, es lágrima, es risa, es torbellino, huracán, es la fuerza de la montaña y el grito interno de una laguna que por momentos se vuelve mar. Ella es océano, tormenta y también calma. Es una mente de alta velocidad. Hasta el día de hoy se levanta cada día, sube la escalera, abre las puertas altas de un closet y se pone a ordenar.
Mi abuela es fuego y es agua; es río y montaña; es dolor y es amor. Chabuca es un universo, una galaxia. Un mundo interno lleno de planetas, hoyos negros, sistemas solares. Y una intuición que deslumbra a la razón.
Chabuca es palabra, es novela y es amor. Ella está ahí, en el fondo, sosteniendo desde el corazón.
Se casó con mi abuelo Gonzalo, quien ya falleció y tuvo 5 hijos; mi mamá, la mujer mayor. Mi abuela lleva dentro una historia que merece un libro, y que ojalá, algún día, me deje escribir. Su padre fue Llosa, su madre, García. También fue García Ureta. Historia menuda y compleja, que dejó a una humanidad perpleja.
Al concebir a mi madre yo existía en ella siendo óvulo. De cierta forma fue mi primer hogar. Es por eso que en muchas culturas la abuela materna es considerada la primera madre. Linaje materno que guía mi sendero.
Hoy celebramos su vida, su historia, su arte, sus dones y su alegría.
¡Feliz día mamama querida!