Hoy mi abuela Lucrecia, la madre de mi padre, cumple 93 años de vida. Honro su existencia y le agradezco infinitamente (que junto a mis otros tres abuelos) haya hecho posible que mi espíritu aterrice en la tierra.
Si tuviera que definir a mi abuela en pocas palabras serían estas:
Elegancia. Alegría. Positivismo. Tacos bien puestos. Dirección al andar, ella sabe lo que quiere y nadie la va a desviar. Siempre en sastre, blusa o vestido. Aunque también tiene buzos, pero son de gamuza o de lino. Postura erguida. Guantes siempre al manejar, porque sino las manos se manchan y eso no es de desear. Cantante al natural cuando iba en su vehículo. Portadora de buena suerte, ella siempre encontraba sitio. Amante de los animales, las plantas y el tejido. Habla con los pájaros y las orquídeas, y ama hasta a los perros más temidos. Para ella todo siempre está bien ¡Hay que verlo en positivo!
Lentes oscuros son parte de su “look” y siempre acompañan su vestido. La verdad es que mi abuela tiene un aire a “El Padrino”. Le robaron unos platos y ella encontró al ladrón. Los recuperó y al señor le cayó una llamada de atención ¿Cómo lo hizo? Les digo: mi abuela tiene un don. Ella es la gran matriarca, llena de amor y de estilo. Camina a paso firme, con garbo, dirección y ritmo.
Amante del buen comer: causa, ají de gallina, arroz con leche, huevos a la nieve y dulces por doquier.
Mi abuela es una mujer fuerte y de mucha fe. Me encanta hablar con ella, siempre que puedo le pido me hable de sus padres y su niñez.
Ella se encargó de decorar mis macetas en mi última exposición. Todo le gusta hacer. Y su opinión, con convicción, siempre te la hará saber.
Ama ir a la peluquería. No le gusta que me haga tatuajes y muchas veces no entiende mi estilo. Casi siempre me hace barra, a veces me reniega, pero igual siempre nos reímos. Con nuestras semejanzas y diferencias, así convivimos.
Ella es mi abuela Lucrecia: una mujer singular. Única en su especie, pocas como ella habrás de encontrar.
Esta foto me la mandaron y me sorprendí porque realmente pude verme en ella. Nuestras abuelas habitan en nuestras células y son nuestras grandes maestras ¡Feliz vida mamama! ¡Te queremos mucho! ¡Que hoy sea una fiesta!