Me he dado cuenta que los necesito. Sí, a ti que estás leyendo esto: te necesito. Estas redes sociales que fueron inventadas para conectarnos los unos con los otros acertaron en una gran verdad: nos necesitamos.
Es fuerte la soledad y el aislamiento. Lo practico, sé cómo se siente. Es crudo y puede ser cruel, porque ahí se encuentran nuestras más grandes verdades. Uno cae hondo en un hueco negro sin fin haciéndose cada vez más pequeño, porque de hecho, eso somos: muy pequeños. La mano de Dios, al final de ese hoyo oscuro, nos sostiene. El gran reto es confiar en que la caída finalmente nos lleva a descansar en un lugar seguro. “Y si sobrevives: te vuelves un águila” – alguna vez escuché. Pero pocos creen, por ello pocos se lanzan.
El tema es que hace mucho tiempo yo ya me lancé al abismo. Era eso o morir. Desde entonces vivo en caída libre. Es hermoso, pero aquí nada es “seguro”. La mano de Dios, sé que ahí está, y por eso, de alguna manera, logro descansar en este vuelo. Pero hay días que no lo siento. Hay días que me imagino cayendo sobre rocas puntiagudas; hay días que frente a mí pasan fantasmas de vidas pasadas recordándome heridas que aún me duelen; hay días que me cuesta creer en la mano de Dios. Y me echo a llorar. Y le pido a mis heridas que me hablen. Y así, mientras las escucho, recuerdo. Y mientras lloro empieza a llover. Las nubes sienten piedad de mí y me acompañan. Su agua me limpia, me siento un poco mejor. Sigo cayendo. Es la forma en la que me ha tocado vivir…
Dios, escuchándome, intenta acercar su mano, pero no puede, porque aún no le toca, entonces me habla al oído y me dice: “¡Confía!”. Decido creerle. Mi ángel de la guarda me dice: “¡Paciencia!”. Su palabra me da aliento y mientras caigo me pongo a bailar. De pronto aparece un cisne, me acuesto sobre él a dormir. Su dulce voz me arrulla cantándome canciones de cuna…
A la mañana siguiente sale el sol, bostezo estirando los brazos, veo un arcoíris y sonrío…mientras sigo cayendo.
¡La mano de Dios se acerca! – siento.
Vivir en caída libre: crudo, veraz, abismal, vital, mortal, maravilloso.
Falling in love…
Artista, le llaman.
Y a ti, mi querido testigo: gracias por existir.