El 4 de junio de 1986 llegó a la tierra un ser muy especial: mi querida hermana Alejandra, un alma muy esperada y amada. Para esta vida transitar, escogió por padres a Patricia y a Gonzalo. Ellos muy aplicados se prepararon para el parto, con el método Lamaze, que enseña a la madre a respirar; y al padre, tener fortaleza para que a la madre pueda apoyar. Ambos te vieron nacer, y ese día se armó un fiestón ¿Cómo no? Si con esa hija se ganaron la lotería.
La familia era grande y extendida. El bisabuelo Miguel. Las tíitas Flor y Marcela La Uti, el tío Lalo. El tata. Jano, el Gonchi y la tía Sandra. Fernando, Lucrecia, Marisol, Paloma. Tus abuelos y abuelas: Fernando, Gonzalo, Chabuca y Lucrecia. Todos ellos esperaron con ansias tu llegada.
Desde que naciste fuiste muy independiente, te encontrabas muy a gusto contigo misma. No te gustaba mucho comer y dormir era tu máximo placer.
Casi tres años después llegó tu hermana, la que habla, para volverte un poco loca con llanto, risa, arte y drama. Desde siempre pude sentir tu amor, eras mi ídolo, mi hermana mayor. Me costaba tanto separarme de ti que un tu primer día de colegio en llanto me convertí.
Te demorabas siglos en comer, te daba flojera masticar. Sólo comías apanado y cabello de ángel, gelatina. Nuestros primos eran y siguen siendo nuestros grandes amigos.
Desde niña fuiste muy hábil, dotada para gimnasia, natación, golf, acrobacias, baile, oratoria, matemáticas, lenguaje, realmente lo que sea; pero principalmente, una niña con un corazón enorme, siempre dispuesta a ayudar.
A pesar de las subidas y bajadas siempre nos mantuvimos muy unidas. También con mis papás. Nuestra familia se siguió transformando y ampliando. Tragedia y comedia; sin embargo siempre hubo mucho amor para dar.
Somos una familia moderna. Dos padres perfectamente imperfectos que cada día nos dieron lo que tenían en su corazón. Y ahora: un familión.
A donde vas iluminas, el mundo es un mejor lugar porque tú estás en él, siempre dispuesta a servir. Peru Runners, Flama son unos suertudos por haber sido elegidos por ti.
Gracias por lo que eres. Gracias por tu eterna presencia y por haberme escogido como hermana. Es un honor caminar contigo.
Te admiro mucho y espero en esta vuelta 35 que inicia sigas expandiendo tu luz.
Gracias por dejarme ver a través de tu alma y retratarte.