Nuestra querida Zoraida

Zoraida Vega nació el 14 de mayo de 1950, este año cumplió 70 años. Para expresarle lo mucho que la quiero le hice este retrato, hace poco. Fui con mi bicicleta (y respectiva mascarilla) a buscarla, a la casa de mi abuela Lucrecia, donde trabaja hace más de 50 años. Sonreímos con los ojos, nos quitamos la mascarilla, y nos sentamos, ella en un banquito frente a mí y yo en una silla. Antes de empezar le pedí que respiráramos juntas para conectar nuestras almas. Con los ojos cerrados unimos nuestras manos, lentamente inhalamos y exhalamos. Por cuidar la salud sólo los puños se tocaron. Y así comenzamos.

Se soltó el pelo y me miró fijamente a los ojos durante más de una hora. Pude sentir en cada trazo su fuerza, su sabiduría, su poder, su amor, su belleza, su nobleza.

Zoraida es para el lado paterno de mi familia un árbol importante, que nos ha dado eternamente amor y nos ha cobijado bajo su sombra. Cuando llegó a casa de mis abuelos mi padre tenía tan sólo 16 años. Nos ha visto nacer y crecer: a mis tíos, mis primos, mis hermanos, mis sobrinos.

Se sabe la fecha de cumpleaños de absolutamente todos, también de los nueros, nueras, de las parejas de cada uno. Se acuerda hasta de los cumpleaños de los ex. Siempre recibirás una llamada suya, en ese día especial, preguntándote qué quieres que te cocine por tu cumpleaños celestial.

Es una maestra de la cocina, salado y dulce. La rompe. Pastel de choclo, escabeche de pescado, arroz tapado, apanado con arroz, el mejor puré de espinaca que existe, causa, pollo cantonés, seco, sancochado, puré de habas, frejoles, chancho, ají de gallina, papa a la huancaína. Todo lo hace increíblemente delicioso. Mousse de chocolate, de lúcuma, el mejor fudge, huevos a la nieve, leche asada, arroz con leche, crocante de manzana, pan de plátano, chifón.

Zoraida perdió hace mucho tiempo el gusto y el olfato y aún así es la mejor cocinera que hay. Maestra de las plantas: llantén, chupasangre. Cuando uno de la familia está enfermo es capaz de caminar 500 kilómetros para irte a encontrar y con plantas ayudarte a sanar.

Ella es puro corazón, una mujer árbol, una fuente de amor. A nuestra querida Zori la adoramos. Y así, con este retrato, la festejo y la festejamos.